El apartamento que se hizo casa
Espacios más amplios, mejor arquitectura y la posibilidad de transformar a la medida: tres pilares de un proyecto de remodelación que concluyó en una vivienda iluminada, grata y diferente.
Una pareja recorrió durante meses las calles de Medellín en busca de un apartamento usado, de más de dos décadas de construido, que fuera amplio, para vivir. En su búsqueda, tenían claro su deseo de hallar un lugar para transformar, y de características diferentes a las propuestas por las torres y proyectos recién construidos.
Si bien es usual pensar que los apartamentos nuevos son de mayor calidad que los usados, y que representan una inversión mejor, libre de inconvenientes, lo cierto es que existen diferentes miradas que vale la pena considerar. La arquitectura residencial que se construyó en Colombia ―y en general en los países latinoamericanos―, entre las décadas de 1970 y 1990 en sus primeros años, ofrece una serie de valores arquitectónicos que representan beneficios importantes. Además, estas características la hacen susceptible de ser modificada y actualizada con buenos resultados. Esto sin mencionar que el metro cuadrado puede costar hasta 40% menos del valor de los proyectos recién construidos.
La reforma de este apartamento de 170 metros cuadrados, ubicado en el barrio El Poblado de Medellín, es un ejemplo de cómo invertir en una edificación antigua para conseguir excelentes beneficios habitacionales. Si bien la distribución original era compartimentada y repetitiva, y los acabados oscuros producían una sensación de estrechez, fue posible una transformación exitosa.
Se trató de una intervención enfocada en concederle brillo a las cualidades propias de la arquitectura que allí estaban presentes:
-Permitir que la estructura respire, para ello se eliminaron algunos de los muros divisorios o tabiques. El logro: un espacio fluido y continuo.
-Destacar el techo original, con doble altura en algunos trechos. Para darle mayor presencia en el espacio, tanto las tablillas como las alfardas se pintaron de blanco, de esta manera se integró con los muros, también blancos. Así, el color del nuevo piso en madera entró a destacarse en el conjunto.
-Recuperar el balcón del apartamento, que había sido convertido en galería interior. De este modo se consiguió darle presencia en la vivienda a la vegetación, el aire, la lluvia y la luz. Una ciudad de condiciones tropicales lo permite.
- Ampliar el tamaño de algunas de las ventanas, de esta manera se incrementó la cantidad de luz natural en el interior.
El otro pilar de esta transformación se encaminó en la propuesta de nuevas relaciones espaciales, orientadas a favorecer la interacción familiar. Así, se estableció una relación y distribución espacial personalizada:
-Tanto el altillo como la cocina se abren y escalonan a los otros espacios sin perder autonomía funcional, esto genera visuales diversas y permite una mayor comunicación entre los miembros de la familia. Para abrir la cocina fue necesario instalar una subestructura metálica, viga y columnas.
-El área colindante a la sala, que antes ocupaba un bar, se abrió como pequeña biblioteca de sofá fijo recogida en un nicho. El resultado es un espacio íntimo para lectura o descanso.
-La escalera que lleva a la habitación elevada, sobre la doble altura del salón, anima la vivienda, no requiere estar encajonada y puede cumplir funciones de asiento para acompañar a quien cocina.
-Una de las habitaciones originales fue convertida en vestidor que atiende la habitación principal y cumple doble función, como sala privada.
-El área colindante a la sala, que antes ocupaba un bar, se abrió como pequeña biblioteca de sofá fijo recogida en un nicho. El resultado es un espacio íntimo para lectura o descanso.
-En la alcoba principal se modificaron los muros para albergar un baño grande, que tiene características de lugar para estar.
El resultado: un apartamento luminoso, abierto, con espacios cualificados y diferenciados, sensibles con la vida cotidiana. El nuevo interior está enmarcado en un edificio, pero por sus características logra dar la sensación de una casa, deslindada de tipologías uniformes.
Dato adicional
El apartamento ocupa los dos últimos niveles de un edificio residencial de cuatro pisos ubicado al final de una calle ciega. Afuera de este edificio hay un jardín y algunos parqueaderos exteriores para visitantes. En el primer piso hay un lobby sin portería atendido medio tiempo por una persona que vive en el edificio. Los propietarios adquirieron el inmueble por 300 millones de pesos; para la reforma invirtieron en 2015 un total de 110 millones. En la actualidad el apartamento está valorado en cerca de 600 millones de pesos.
DESTACADO
La arquitectura residencial que se construyó en Colombia entre 1970 y 1990 ofrece valores arquitectónicos que representan beneficios importantes para quien la habita.