Un bar de 18 asientos en Chelsea revestido íntegramente en USM Haller
Josh Greenspan y USM convirtieron el sistema modular Steel Blue en el revestimiento total de VV's Cocktail Room, en Manhattan.
Dieciocho asientos. Un solo color. En Chelsea, Manhattan, el restaurateur Josh Greenspan y la firma suiza USM levantaron VV's Cocktail Room envolviendo casi la totalidad del local con el sistema modular USM Haller en acabado Steel Blue, según publicó Dezeen.
La operación es simple de enunciar y difícil de ejecutar: tomar un sistema concebido para oficinas —estantería modular, lógica de repetición, montaje en seco— y usarlo como piel arquitectónica continua en lugar de como mobiliario suelto. El módulo deja de ser objeto y pasa a ser superficie. Lo que en un estudio de arquitectura sería un archivo, acá define el perímetro, la escala y el color del bar entero.
El azul es decisión, no accidente. Steel Blue es uno de los acabados de catálogo de USM, y al aplicarlo en todo el volumen el espacio pierde jerarquías: no hay un fondo y un frente, hay un campo. En un local de 18 asientos, esa saturación cromática funciona como compresión deliberada. El cliente entra a un interior que se lee de una sola vez.
El módulo deja de ser objeto y pasa a ser superficie.
Greenspan declaró que el proyecto está informado por sus viajes a Japón y Hong Kong, y la referencia se entiende sin necesidad de literalidad: la barra asiática pequeña, densa, donde la economía de metros obliga a que cada centímetro esté resuelto y a la vista. Nada de ornamento agregado. El sistema modular aporta su propia gramática —el grid, el espesor del panel, el ritmo de las juntas— y esa gramática reemplaza a la decoración, de modo que lo que normalmente sería revestimiento, estantería, exhibidor de botellas y división espacial colapsa en un único elemento repetido hasta el límite del local.
Hay un dato industrial detrás que vale leer. Un interior montado con un sistema de catálogo es, por definición, desmontable y reconfigurable: las piezas tienen mercado secundario, especificación conocida y reposición garantizada. Para un rubro como el gastronómico, donde los locales rotan cada pocos años y la obra se demuele entera, esa es una propuesta de ciclo de vida distinta a la del tabique de durlock pintado.
Lo que confirma VV's es una tendencia que viene creciendo en el interiorismo comercial: especificar sistemas industriales completos en vez de encargar carpintería a medida, trasladando el valor del diseño desde la fabricación única hacia la decisión de cómo se usa un producto existente. El diseñador deja de dibujar el detalle y pasa a editar un catálogo.
Fuente: [Dezeen](https://www.dezeen.com/2026/10/08/josh-greenspan-usm-vvs-cocktail-room-new-york/).